Tipos de stocks en un almacén
Abarca el conjunto de mercancías que todavía no forman parte del inventario pero que se encuentran en producción o de camino, por lo que se espera que se incorporen próximamente al stock.
Si tienes pedidos pendientes de entrada por parte de tus proveedores, o tienes existencias todavía en producción, todas ellas formarán parte del stock en tránsito.
Stock estacional
Es un stock reservado para cubrir incrementos previstos en la demanda, normalmente debidos a causas estacionales (navidades, Black Friday, etcétera).
Tu stock estacional sería aquel que acumularías ante la previsión de que haya circunstancias especiales en las que preveas un mayor volumen de venta.
Este stock se reserva a situaciones anómalas al ratio habitual de entradas y salidas de mercancía, por ejemplo, para cubrir picos de demanda o retrasos en el suministro por parte de los proveedores.
Las circunstancias que motivan la existencia de este stock son impredecibles y no responden a ninguna previsión que hayas podido hacer. ¡No lo confundas con el stock estacional!
No es que sea uno de los tipos de stocks más importantes en la gestión de inventarios, sino que en realidad es un indicador que avisa del momento de la reposición para seguir cubriendo la demanda según su ritmo normal.
Si tienes un software de gestión de inventario, puedes establecer alertas que te avisen cuando las cantidades desciendan hasta esta cifra, momento en el que deberías comprar o producir más existencias.
Comprende todas las existencias obsoletas, es decir, que ya no pueden ser vendidas ni incluidas en los pedidos que realizan los clientes.
Con “obsoletas” también queremos decir rotas, averiadas, defectuosas, golpeadas, etcétera. En definitiva, cualquier producto no disponible para la venta y que mantengas en tu stock.
El motivo de este stock es acumular mercancía para beneficiarse de alguna condición especial por parte del proveedor, o bien en respuesta a las sospechas (más o menos fundadas) de una inminente falta de aprovisionamiento.
Es común, por ejemplo, que alguno de tus proveedores te ofrezca un descuento por volumen o una oferta puntual, que podrías aprovechar para aumentar temporalmente tus niveles de stock para beneficiarte de un precio unitario más barato, o para prevenirte ante futuras fallas de suministro.
Comprende las existencias que están sometidas a deterioro con el paso del tiempo, por ejemplo, alimentos, bebidas o productos de cosmética o farmacia.
Se puede englobar también en este grupo al stock con fecha de caducidad, que abarca los productos que no pueden ser vendidos a partir de una fecha concreta.
Contrasta con el stock perecedero en que abarca existencias que no caducan, es decir, que siguen estando disponibles para la venta por su propia naturaleza.
Pero cuidado: ¡el hecho de que no caduquen no significa que no se puedan quedar obsoletos! Si llegase ese momento, estas existencias serían contabilizadas como stock obsoleto.
Este tipo de stock contabiliza todas las existencias disponibles en el almacén. Comprende todo lo almacenado, independientemente de su estado.
Incluye todo el stock físico, pero se descuentan las existencias asignadas a los pedidos de los clientes que están pendientes de ser enviados.
Si, por ejemplo, tienes un stock físico de 200 unidades de un producto pero tienes 25 unidades pendientes de servir, tu stock neto es de 175.
Este stock se calcula sumando el stock neto y el stock en tránsito, es decir, las existencias disponibles no reservadas a clientes más las pendientes de entrada.
Siguiendo el ejemplo anterior, si de aquellas 200 unidades tienes 25 pendientes de enviar, pero van a entrarte 100 más, tu stock disponible sería de 275.
El stock mínimo es un indicador de las cantidades mínimas de cada referencia que deben estar siempre disponibles en el almacén. Cuando las existencias alcanzan esta cifra, significa que ha llegado el momento de reponer la mercancía.
Análogamente, el stock máximo es otro indicador que representa las cantidades máximas que no habría que superar de ningún modo, ya que la empresa correría el riesgo de acumular demasiada mercancía.
Esta clase de stock representa el punto de equilibrio entre la demanda esperada por parte de los clientes y la previsión de entradas o producción.
Desde Amphora te recomendamos que utilices todos estos tipos de stock para llevar la cuenta de tus existencias. Esto te ayudará a planificar mejor el aprovisionamiento de tu negocio de e-commerce: evitarás quedarte sin existencias y acumular más mercancía de la cuenta.