Un contenedor cruza el océano, pasa tres aduanas y llega a la ciudad de destino. De repente, el camión se detiene a las puertas del almacén y nadie se pone de acuerdo sobre quién debe pagar la grúa para bajar las cajas. El papeleo se estanca, los costes suben por cada hora de espera y los clientes empiezan a reclamar sus pedidos. Este caos es el día a día de muchas empresas que envían mercancía al extranjero sin dominar las reglas del juego internacional. Existe un pacto específico que elimina estas discusiones de raíz, distribuyendo cada euro y cada riesgo con precisión milimétrica desde el primer segundo del viaje.
¿Qué es el Incoterm DAP y cómo funciona?
El incoterm dap es una norma internacional para el transporte de mercancías. Sus siglas significan Delivered at Place, que se traduce como entregado en un punto acordado. Funciona como un contrato de reparto donde el vendedor asume casi todo el trabajo duro.
El exportador paga los costes del transporte principal, el seguro de la mercancía y asume los riesgos asociados hasta llegar al destino fijado. Este lugar de entrega puede ser un puerto marítimo, una terminal de carga o el propio almacén del comprador. El traspaso de responsabilidades ocurre cuando el transporte llega al punto acordado, listo para que el comprador comience a descargar.
Obligaciones del vendedor en el acuerdo DAP
En esta modalidad comercial, la empresa que vende el producto se encarga de la gran mayoría de las fases del envío.
- Embalaje y preparación: Proteger los artículos en cajas adecuadas para que soporten el trayecto internacional sin sufrir desperfectos.
- Carga en origen: Subir la mercancía al primer medio de transporte en su propia fábrica o almacén.
- Aduana de exportación: Tramitar todos los documentos legales y pagar las tasas necesarias para que la mercancía pueda salir de su país de origen.
- Transporte internacional: Contratar y costear el trayecto principal, ya sea en barco, avión o camión, hasta el país del comprador.
El vendedor responde ante cualquier robo, pérdida o daño que sufran los productos durante todo el viaje.
Obligaciones del comprador en el destino
Aunque el vendedor se encargue de casi todo el viaje, el importador tiene tareas críticas que ejecutar al llegar a su país.
- Despacho de importación: Gestionar toda la documentación necesaria con las autoridades aduaneras de su país para permitir la entrada legal de los productos.
- Pago de aranceles e impuestos: Abonar el IVA, los aranceles de importación y cualquier tasa local necesaria para liberar la carga.
- Descarga final: Contratar la maquinaria y el personal para bajar las mercancías del camión o contenedor una vez que llega a sus instalaciones.
Si el comprador se retrasa con los pagos en la aduana y la mercancía queda retenida, los costes extras por almacenamiento correrán por su cuenta.
Ventajas de aplicar este término en tu negocio
Utilizar esta regla logística te otorga el control absoluto de tus envíos internacionales. Al elegir la ruta y negociar directamente con las agencias de transporte, garantizas un servicio rápido y sin sorpresas en el precio final. Para tus clientes extranjeros es una opción muy atractiva, ya que solo tienen que preocuparse de recibir el paquete y gestionar los impuestos en su propia frontera.
Cuando tu volumen de ventas internacionales empieza a escalar de forma constante, coordinar cada aduana y transportista se vuelve complejo. La mejor opción para evitar errores es delegar la operativa en un almacén ecommerce gestionado por un partner experto en fulfillment ecommerce. Utilizar un sistema de gestión de almacenes avanzado te permite automatizar el control de stock, preparar los paquetes sin fallos y agilizar los envíos hacia cualquier rincón de Europa en tiempo récord.